La osadía del pensamiento

Los educadores y divulgadores de ciencia solemos hacer hincapié en la práctica del método científico (observar y describir, buscar regularidades, identificar variables, formular hipótesis, etc) y en la importancia de algunas actitudes (curiosidad, espíritu crítico, constancia, creatividad,…) no solamente para el progreso de la ciencia, sino también para la educación de la persona. En este caso el Aquarium Finisterrae quiere plantear otras facetas de la creación humana, como pueden ser el valor de los sueños o la osadía del pensamiento, que no por menos comunes tienen menor importancia científica.

Un ejemplo de la capacidad sugerente de los sueños lo tenemos en el químico August Kekulé (1829-1896) quien planteó la estructura del anillo bencénico (que da sentido a toda la química de los llamados compuestos aromáticos) tras una enigmática pesadilla de serpientes que formaban un círculo mordiéndose la cola. La osadía del pensamiento por otra parte, está presente, ni más ni menos que en el germen de todas las revoluciones científicas. Newton y Einstein, evidentemente fueron unos atrevidos cuando pensaron (respectivamente) que la tierra y el cielo tienen las mismas leyes físicas o que la masa de un objeto crece con su velocidad. Hay que atreverse a pensar lo imposible, para luego aplicar implacablemente el espíritu crítico.

Esta nueva sección de los museos científicos coruñeses quiere ser, además de un lugar evocador y fascinante, otro homenaje a un hombre como Julio Verne que nos hizo soñar de niños y también una oportunidad para que todos podamos sumergirnos lúdicamente en un sueño fantástico y sin duda provocador.

Ramón Núñez
Director de mc2