Vista de la exposición

El ejercicio de la descripción

Una habilidad que todo naturalista debe desarrollar es la capacidad para realizar descripciones correctas, así como observaciones precisas y rigurosas. También ha de ejercitarse en distinguir las observaciones reales de las influidas por sus ideas y especulaciones sobre lo que está observando. La anatomía, la zoología o la botánica proporcionan ejemplos de cómo los prejuicios condicionaron las observaciones. Así, durante miles de años, los seres humanos pensaron que la naturaleza era otra muy distinta, y creyeron ver dragones, unicornios, centauros y otros seres de ficción.

Los naturalistas han de esforzarse por hacer las descripciones con objetividad, de tal forma que sean entendibles por cualquier persona, incluso mucho tiempo después de haber sido escritas. Así es, por ejemplo, como López Seoane descubrió varias especies animales.

Encontrar las similitudes y diferencias entre un grupo de aves es un ejercicio que pone a prueba nuestra capacidad de observación y descripción de la naturaleza.